Clasificados     Servicios  
 
   Bandas Under
   Rankings
   Agenda
   Links
   Lanzamientos
   Downloads
   Postales
   Hoy en TV
   Fotografía
   Contáctenos
   Home
 

 

Agregar a Favoritos                   Página de Inicio


"Recién ahora podemos decir que este disco es nuestro"

Rogelio Chiappe y Marcelo Acosta, son integrantes del grupo folklórico Amboé. Aquí, cuentan los detalles de "Virus de pasión", su cuarta y reciente producción discográfica.


¿Cómo se realizó la grabación de "Virus de pasión"?
Rogelio: Fue un poco enquilombada porque la hicimos en tres estudios distintos. Pero fue en la elección del repertorio donde estuvo "la situación", porque a medida que va pasando el tiempo encontrás temas que te gustan y no están en el disco o al revés, te dejan de gustar algunos que elegiste. Al final elegimos doce temas que nos gustaron de punta a punta. Nos parecen los mejores para tocar, escuchar y defender. La grabación fue muy buena desde la parte técnica; suena bien, su sonido se la banca. Es un sonido nuevo para lo que es el folklore. La mitad del disco ya no tiene ese sonido folklórico, sino más bien pop.

Sus tres discos anteriores los editaron en forma consecutiva y para este tardaron casi cuatro años, ¿Por qué razón?
Rogelio: Esto viene de problemas que hubo con la compañía BMG. Después de 1999 hubo cuatro cambios de presidencia y eso ocasionó problemas en relación con las salidas de los discos. La historia se fue dilatando hasta que logramos salir de la compañía y empezamos a hacer el disco nosotros. Hoy estamos con un sello chiquito, pero recién ahora podemos decir que el disco es nuestro porque en una compañía te limitan la posibilidad de elegir los temas o por ahí hay presiones sobre la forma en que grabás. Solamente podés hacer lo que querés cuando sos un grupo que vendés todo. Lo bueno de todo lo malo que nos pasó fue que el grupo se afianzó como institución. Fuimos tomando una base más concreta con vistas al futuro más concretas. Ahora sabemos adonde queremos ir.

Además fue una ventaja el hecho de que siempre tuvieron la misma formación.
Rogelio: Claro. Te diría que después de estar cuatro años sin un disco y dos sin compañía, la única forma de sacar "Virus de pasión" era estando los cuatro juntos.

Ahora, ¿trabajan en forma independiente?
Rogelio: Sí, y eso te da tranquilidad. Por un lado es complicado, porque tenés que remar solo, pero las cosas que aprendimos en estos años no las hubiéramos aprendido si seguíamos en la compañía. Hoy podemos decir que llegamos a un punto en común entre los cuatro por saber hacia dónde queremos que llegue la música.

Lo de ustedes fue al revés, empezaron con una compañía para luego ser una banda independiente.
Rogelio: Exactamente. A nosotros la compañía nos permitió llegar a Buenos Aires y de ahí, a todo el país y a los países limítrofes. Eso nos dio experiencia. Por ahí suele pasar al revés. Ahora está la posibilidad de que este disco reviente y ahí la negociación con las compañías van a ser distintas.

Recién decías que este disco lo sentían más propio que los anteriores, pero antes tenían más composiciones propias que en "Virus de pasión".
Rogelio: Eso era la única lucha que lográbamos nosotros, pero no sólo por el repertorio sino también desde la parte musical. Llevaban a grabar gente que no entendía nuestra onda. No teníamos nada personal con los músicos pero los imponía la compañía. Y cuando alguien está tocando algo que no tiene idea de qué se trata o no lo siente, el resultado es diferente. En este disco pusimos músicos que entienden nuestra onda y que plasman en la grabación lo que nosotros queremos mostrar. Antes ni siquiera se nos permitía estar en la mezcla, que es el resultado final del disco. Por eso las cosas no salían como esperábamos, porque se nos limitaba en la decisión y participación del disco. "Virus de pasión" puede ser un desastre pero salió como nosotros queríamos. La experiencia que lográs estando solo no te la quita nadie porque tenés que salir a pelear por lo tuyo.

Con respecto a "Metele metele", ¿Notan algún progreso musical?
Rogelio: La verdad que no me puse a escuchar los últimos dos discos al mismo tiempo, pero de lo que estoy seguro es que hoy sabemos cómo queremos que suene la banda. No sé si en el disco se va a notar un progreso musical, desde ya que lo hay, pero sí sabemos que el disco suena diferente porque está tocado de otra forma, con mucho más huevos, más corazón. Hay más ganas y convencimiento. Es más importante lo que vos creas de tu laburo que la capacidad que tengas para hacerlo, en el sentido de que no sirve ser un músico de la puta madre si no lo puedo volcar en el disco. Supongo que hay algún progreso, si no vamos para atrás. Pero la diferencia es cómo está hecho el disco. Ahí esta el tema. Hoy sentimos lo mismo que cuando grabamos "La nueva raíz", nuestro primer álbum. Es nuestro, en el sentido de que elegimos todos los temas que están en el disco.

Sin embargo, "La nueva raíz" era un disco de chamamé, este disco es más variado.
Rogelio: Te diría que el disco tiene una mitad de chamamé y la otra no.

Pero en el primer álbum hacían un chamamé más tradicional.
Rogelio: Sí, seguro. Lo que pasa es que nosotros nunca fuimos de tocar chamamé, propiamente dicho. Antes de formar el grupo, Mate tenía una banda de rock y yo cantaba en los carnavales. Cuando empezamos a tocar en Corrientes no usábamos acordeón, sino que tocábamos con bajo y teclados. ¡Nos decían que cómo puede ser que no usáramos acordeón! ¡Los de Amboé son unos degenerados! Desde el vamos, la música del grupo fue distinta. Incluso hacíamos arreglos musicales atípicos para el chamamé. Después se incorporó el acordeón, pero tocado con otra onda. Un chamamé nuestro no es mejor ni peor que uno de Mario Bonfil, son diferentes. Todo pasa por la necesidad de cada uno de cómo hacer la música. Cómo tocarla, cantarla, o por la forma de divertirse arriba del escenario. Nosotros nos damos esa libertad y por eso disfrutamos de nuestra música.

¿Pero se autodenominan cómo un grupo de chamamé?
Rogelio: Hay un gran problema con eso. En realidad, en Cosquín, ya no nos presentan como grupo de chamamé, sino como grupo que hace música del Litoral. Y es así, porque en el disco tenemos cosas que tienen que ver con nuestro carnaval, con el chamamé o simplemente canciones que se pueden tocar en cualquier parte del mundo.

Incluso se nota la influencia de ritmos brasileros.
Rogelio: Seguro, lo que pasa es que ahora tenemos libertad total. ¡Si empezamos tocando en comparsas para poder comprar los instrumentos y formar Amboé! Nosotros somos fanáticos de la música brasilera. Nos divierte mucho y nos gusta hacerla. Hoy incorporamos músicos que tocan instrumentos brasileros.

¿Eso les permite un público más variado?
Rogelio: Sí, porque nuestro último disco es muy variado. Tenemos un bolero, una marcha comparsa. Hay de todo, pero no porque queramos ganar público, sino por lo que te decía, ahora grabamos lo que queremos. No es que no me importe lo que diga la gente, sino que vale más hacer la música que a uno le gusta, porque el día que tenga que tocarla lo voy disfrutar más y la gente lo va a sentir. Las bandas de rock tocan lo que les gusta tocar, ¿Por qué no lo íbamos a hacer nosotros? Una vez tocamos en un festival de Entre Ríos donde iban grupos hipertradicionales de chamamé. Al principio, la comisión que nos contrató, no quería que subiéramos la batería y tampoco les gustaba la ropa que llevábamos. Nosotros les dijimos que si a la gente no les gustaba, nos bajábamos, pero que esperáramos a la reacción. Al final salió bárbaro porque hicimos algo distinto a lo que se venía dando. Desde el principio tuvimos mucha resistencia. Es más, nos costaba laburar sobre todo en Corrientes. Por suerte la gente comenzó a entender que nosotros queríamos sumar y no destruir o desplazar al chamamé tradicional. Nuestra música, al igual que la de otros grupos, logró que otro tipo de gente empezara a escuchar chamamé. Algo está cambiando y hay que aprovechar ese cambio. Muchos folkloristas están viajando al exterior. Y mucha gente que antes no tocaba folklore ahora lo está haciendo. El tema es que hay que sentirlo, si no estás muerto.

Las críticas, ¿afectaban internamente al grupo?
Mate: Las críticas siempre fueron para bien. Nosotros tuvimos la virtud, por decir de alguna forma, de hacer las cosas a nuestra manera. Leímos y escuchamos críticas de las buenas y de las malas, pero nunca nos replanteamos algo. Siempre hicimos lo que quisimos y hoy más que nunca. A la hora de mostrar lo que nos gusta creo que somos totalmente honestos. Además, nosotros somos una banda más intérprete que compositora.

Rogelio: Siempre tuvimos la postura de decir, "gracias a Dios que hablan de nosotros", el problema es cuando no hablan ni bien ni mal. Lo veíamos por ese lado, no sé si como consuelo. Si no hablaban de nosotros, significaba que nadie te escuchaba. Desde ya que las críticas jodían, pero muchos reconocían que a pesar de que no les gustaba lo que hacíamos, tuvimos la posibilidad de expandir el chamamé a lugares donde nunca se había escuchado. De alguna forma hubo una contribución a lo que fue la música del Litoral. Como suele ocurrir, el lugar donde menos tocamos es en Corrientes. Creo que en Goya tocamos dos veces. La gente tiene interés y nos preguntan por qué no tocamos en Goya. Hay muchos motivos pero creo que es algo común. Quizás a las bandas de rock en Buenos Aires les cuesta tocar más en su barrio que en otros lados.

Con "Virus de pasión", ¿esperan alcanzar la misma repercusión que tuvieron con "Sobredosis de chamamé"?
Rogelio: Yo creo que va a haber una diferencia con lo que fue "Sobredosis...". No sé si va a ser tan masivo, porque la época es distinta. Hace cinco años había otro momento económico: la gente todavía tenía un tiempo para disfrutar de la vida; había dinero y tiempo para comprar un disco y sentarte a escucharlo en tu casa. Lo que sí, si este virus logra propagarse, se va a afianzar lo que hizo "Sobredosis...". Ese disco fue un boom: tocamos en todas las provincias del país y también en Uruguay y Paraguay. Nos contaron que en Bolivia y Chile también nos escuchaban. El tema es que era Sobredosis, no Amboé. En cambio, si este disco repercute, va a ser Amboé, con "Virus de pasión". Nos costó mucho el hecho de que fuimos a tocar a lugares donde no sabían quiénes éramos, pero que sí sabían que hacíamos el tema "Sobredosis de chamamé". Es lo que ocurre normalmente con los grupos que la pegan con un tema; tardás tres meses en enterarte quién es el grupo que hizo ese tema. Con este disco, creo que eso no va a pasar. No queremos ser un tema. Igualmente hay que ser concientes de que gracias a Sobredosis hoy podemos estar haciendo lo que hacemos. El tema lo vamos a tener que tocar hasta el resto de nuestros días y lo vamos a hacer con gusto, porque cada vez que lo tocamos vemos que la gente lo disfruta. Este disco nos encanta y creemos que hay un par de temas que pueden ser un despelote. "Porambá", ahora que hago memoria, fue el primer tema que hicimos allá por el '95. Lo hicimos para la comparsa y nos dio la posibilidad de comprarnos los instrumentos.

La expectativa que tienen ahora, ¿no la tenían con "Metele metele"?
Rogelio: No (a secas). No creíamos en el disco.

¿No lo sentían propio?
Rogelio: No, para nada. Es más, la grabación fue tortuosa. De punta a punta hubo discusiones y peleas. Para la mezcla y masterización del disco, no estuvo ninguno de nosotros, se la hizo en Estados Unidos. Eso fue una falta de experiencia del grupo. Si tomábamos otra actitud no hubiera ocurrido. Ahora, este disco lo hicimos sin plata y para nosotros es un material de puta madre porque lo sentimos así. Creo que era una cuestión de madurez del grupo con respecto a esas cosas. Los errores son nuestros. Si te dicen que vayas y tires desde el segundo piso de un edificio, y te tirás, sos un boludo. Eso fue lo que nos pasó a nosotros. Permitimos que ocuparan terrenos que eran nuestros. Lo importante es tener un disco donde estén todos tus huevos, tus ganas. Era lo que te decía de las bandas de rock: todavía no escuché un grupo de rock que toque lo que no le gusta y no creo que lo encuentre. Por ahí pelean 20 años con sus 10 seguidores y siguen haciendo lo que les gusta. Y eso es impagable. Está bien que se necesita plata, pero tocando la música que te gusta, es la única forma de estar en armonía con tus cosas. La única forma de que funcionen las cosas, en cualquier género musical, es hacerlas convencido. Con "Sobredosis..." nos pasó algo parecido. El disco no lo disfrutamos porque en dos meses nos cambió la vida. Hicimos 260 shows en 1998; nos la pasamos en la ruta, aviones; estuvimos en la tele, la radio. En Goya habremos estado uno o dos meses. "Virus de pasión" es nuestro y pudimos disfrutarlo. Nos pasaron un motón de cosas y el grupo estuvo a punto de desaparecer pero hoy seguimos estando los cuatro porque tenemos un punto final en común: Vamos a morir siendo Amboé. Y cuando seamos viejos y no podamos cantar más, nos vamos a acordar de todas las cosas que hemos hecho y lo que logramos cada uno de nosotros por un mismo propósito.

Entonces, ¿hay Amboé para rato?
Rogelio: ¡Recién empezamos! La parte artística y musical comenzó hace ocho años, pero más que nunca estamos convencidos de que hoy estamos comenzando con Amboé.


 

Joaquín Arnaez
jarnaez@lacorchea.com




     
Bandas de Sonido    
Blues    
Clásica    
Electrónica    
Étnica    
Folklore    
Jazz    
Latino    
Metal    
Nacional    
Pop    
Rap / Hip Hop    
Rock    
Tango    
Varios    
 
 

 

 
© Copyright 2000-2001 lacorchea.com - Todos los Derechos Reservados
Diseñado para Ie 4.0 ó superior - Resolución 800x600