Norah
Jones: la voz que deslumbra
La
cantante y pianista Norah Jones, luego de haber vendido más
de ocho millones de discos y de haber ganado ocho premios Grammy,
es el gran fenómeno del último año. Este
es un repaso de su corta historia en la música.
En
febrero de este año, se celebró la 45ta. edición
de los premios Grammy, organizada por la Academia estadounidense
de las Artes y Ciencias de la Grabación. En esa ceremonia,
que se llevó a cabo en el Madison Square Garden de New
York, hubo una gran victoriosa llamada, Norah Jones.

En el momento de recibir sus ocho premios (estaba nominada a
ocho Grammy; los ganó todos), los presentes y aquellos
que lo observaban por televisión en todo el mundo ya
tenían una idea bastante clara de quién era esta
jovencita de 23 años. Aunque hay que reconocer que su
magnetismo fue más fuerte en Estados Unidos y en algunos
países de Europa que en América Latina, por ejemplo,
donde vendió muy poco.
Pero su historia, que recién ahora se está comenzando
a popularizar, es bastante corta, dentro del mundo de la industria
musical. Se diría que sólo hasta hace un año,
era una cantante que tocaba el piano en bares de Manhattan por
algunas propinas. Hoy, es una artista que ha vendido desde febrero
del 2002, cuando lanzó su disco debut, "Come Away
With Me", casi ocho millones de placas.
Las
influencias y los comienzos
Norah
Jones es hija de Ravi Shankar, el famoso músico indio
que le enseñó a tocar la cítara a George
Harrison y que llevó a este instrumento y a la música
de su país, a un lugar que nadie había logrado
por esas tierras. Su madre se llama Sue Jones. Revisando la
biografía de Norah Jones, uno descubre que su madre fue
más influyente que su padre a la hora de elegir sus gustos
musicales. De niña, escuchaba la colección de
discos que su madre tenía en Texas, donde pasó
su infancia. Allí sonaba desde Ray Charles hasta Aretha
Franklin, Joni Mitchell, Willie Nelson, Sarah Vaughan y muchos
artistas más, que representaban al jazz, al
country,
al soul y hasta a la música clásica misma. Sin
dudas, sus influencias derivan de muchos estilos, y eso se plasma
en su disco.
Volviendo a su pasado, Jones comenzó a estudiar piano
a los 7 años, pero aparte de no ser una prodigiosa, tampoco
demostraba muchas ganas en aprender música, por eso dejaría
de estudiar por varios años. Aunque con el tiempo volvería
gracias a la insistencia de su madre y de sus maestros.
Dos años pasaría en la Universidad del Norte de
Texas, donde aprendería piano y teoría en el programa
de jazz, la música a la cual quería dedicarse.
Pero durante su cursada en esa Universidad, un grupo de músicos
de New York irían a presentarse allí mismo. Norah
Jones quedaría deslumbrada y se daría cuenta que
quería eso: salir a tocar. Así lo haría.
Dejó sus estudios y viajó a Manhattan, donde comenzó
tocando en salones de jazz y luego en clubes nocturnos donde
también se tocaba y escuchaba country y pop.
En uno de esos bares donde Jones se presentaba, en una de esas
noches donde su voz cálida llenaba el ambiente, Shell
White la descubriría...
El
inicio del fenómeno
Blue
Note Records, perteneciente a EMI, es uno de los sellos más
importantes del jazz. Allí grabaron los músicos
más grandes de la historia de este estilo y lo siguen
haciendo numerosos talentos que siguen surgiendo.
Uno de esos talentos es Norah Jones. Shell White, que en el
2000 era miembro del departamento de regalías de la EMI,
queda cautivado al presenciar en un bar, a la hermosa Jones.
Quizás, para muchos, no haya sido sólo su talento
musical, sino también su particular belleza, la que haya
motivado a White a creer que estaba frente a un tesoro que podría
dejar un buen cúmulo de ganancias.
Más allá de las conjeturas, Bruce Lundvall, director
de Blue Note Records, recibiría a la joven pianista y
cantante en su oficina y escucharía una cinta con tres
temas. Con sólo eso, quedaría convencido y llamaría
a Craig Street, productor que había trabajado con Cassandra
Wilson, pero los resultados de las grabaciones no fueron buenos.
Así,
Lundvall
recurriría a otro productor llamado Arif Mardin, quien
sí descubrió y sacó provecho de la esencia
de Norah Jones.
En febrero de 2002, se lanzaba al mundo, "Come Away With
Me", que recibiría las mejores de las críticas.
Pero a su vez dejaría lugar a la duda: Norah Jones es
presentada como artista de jazz, éste álbum, ¿es
un disco de jazz?
Para muchos no, para otros sí, y para otros es indiferente.
Al escuchar "Come Away...", uno descubre una voz tenue
que juega con los silencios, acompañada de un piano para
nada virtuoso, pero que a su vez entra en el clima tenue, delicado
y sobrio de las melodías que Jones interpreta. Es evidente
que no alcanza artísticamente a Cassandra Wilson ni a
Diana Krall, dos enormes músicas de jazz, contemporáneas
de esta joven. Pero también es cierto, que hasta ahora
la industria musical se había centrado en masificar a
ciertas divas del pop, que con sus exagerados bríos a
la hora de cantar e interpretar, parecían derrotar a
la sutileza que la música también puede ofrecer.
Y esa sutileza, que contrarresta lo dicho anteriormente, está
dada, en esta época, por Norah Jones.
Pero decir que Jones hace jazz, es, quizás, salirse un
poco de la realidad. Sin dudas este estilo está presente,
pero se mezcla mucho con el country y el pop. Aunque lo mejor
sería definir su estilo como ella mismo lo hace: es sólo
una colección de canciones.
