El
rock en el cine
La industria cinematográfica
se valió del rock para renovarse e incorporar su sonido
a las películas. Mientras que el rock se valió
de la misma para hacerse popular en todo el mundo. Aquí
presentamos un repaso de la historia del rock en el cine.
Cuando se habla de rock n´ roll es inevitable mencionar
nombres del calibre de Glenn Ford, Sidney Poitier o Vic Morrow.
Dichos actores formaron parte de la entrada oficial del rock
en las grandes compañías cinematográficas
hollywoodenses.
Con
el guión y dirección del frío y realista
Richard Brooks (In Cold Blood), la conexión del
rock y las historias de delincuentes juveniles apenas comenzó
a implementarse. Luego, realizaciones como Bill Haley &
his
Comets
y Rock Around the Clock tampoco alcanzaron las expectativas
en 1954, aunque en cierta forma contribuían en alisar
el camino para el "casamiento" del rock y el cine.
Luego
de algunos años, el impacto de la música en las
películas se expandió y cambió a pasos
agigantados, y la diversidad adquirida por el rock en celuloide
se equiparó con la diversidad del rock mismo. Los personajes
sobresalientes de Hollywood, los artistas importantes y los
propios músicos crearon género tras género,
películas manejadas por la preeminencia del rock en la
cultura juvenil y su entorno.
En
los 50s y los 60s era abundante el impulso comercial de las
películas que incluían al rock n´ roll en
su sonido, y era por ello que los jóvenes ansiosos de
poder ver a sus héroes en acción absorbían
todo lo ofrecido.
Desde
la retórica anticriminal, hasta el diálogo vacío
saliente de las grandes voces como Chuck Berry, Elvis Presley
y el Pequeño Richard.
Alan Freed, destacada personalidad radial, ha tenido una enorme
influencia en la primera generación de fanáticos
del rock, brindando su pasión por la música en
diferentes películas con prescindibles argumentos y numerosas
representaciones. Rock, Rock, Rock (1956), Mr. Rock
and Roll (1957), y Go Johnny, Go (1858), son obras
con soberbias figuras como Chuck Berry, Johnny Burnette, La
Vern Baker, Frankie Lymon & The Teenagers, Jackie Wilson,
Eddie Cochran, y Ritchie Valens.
Por
lo general, los músicos realizaban play back en sus papeles,
aunque se adecuaban a libretos con sub argumentos románticos
y comedias desechables.
Fórmulas muy similares fueron estandarizadas con creciente
ridiculez. Se filmaron historias inspiradas en la controvertida
influencia del rock en la juventud. Por primera vez, la música
no era menos que trascendente: En 1956 se realizó Shake,
Rattle, and Rock en la que participaron Fats Domino y Big
Joe Turner, junto a actores como Mike Connors (TV´s Mannix)
quien cumplía el rol de Dick Clark en televisión
rodeado de grupos anti rock.
Don´t
Knock the Rock (1956) se ganó la mirada paciente
del público para una historia de idolatría del
rock y mal perdida juventud, con un destacable set compuesto
por el Pequeño Richard & The Upsetters. Años
más tarde, el impacto del rock en los más chicos
sería tratado de manera muy ambigua, correspondiente
al estado político y social de la época (1967).
Luego, The Girl Can´t Help It (1956), dirigida
por la frenética mente de Frank Tashlin, comprobó
que el comic absurdo entremezclado con rock en demasía
(Gene Vincent, Eddie Cochran, The Platters) podía crear
leyendas cinematográficas.
Otra
representación de antología incluyó a Richard
Lester en It´s Trad, Dad! (1962). Con la incorporación
de estrellas americanas y británicas, y artistas como
Beatle pal Helen Shapiro y Gary "US" Bonds dicha obra
realmente se destacó. Además, en los comienzos
de los ´60 surgió Twist
Around
the Clock y su secuela, Don´t Knock the Twist,
caracterizado por estrellas (Chubby Checker, Gene Chandler,
The Dovells) que emergieron luego de la primera ola del rock.
En 1964, con The T.A.M.I Show se produjo una conjunción
de sonidos del rock de extremada trascendencia: Chuck Berry,
Jan y Dean, Gerry & The Pacemakers, Smokey Robinson y The
Miracles, The Supremes, Marvin Gaye, Beach Boys, y la sobresaliente
y amistosa rivalidad entre James Brown y The Rolling Stones.
Por ello, es que fue una representación cinematográfica
a superar, y fue así que consecuentemente en 1966 Phil
Spector produjo The Big T.N.T Show con participaciones
de Lovin´ Spoonful, Bo Diddley, Joan Baez y Ike &
Tina Turner.
Todo
aquello fue la fundación estimable de la alianza del
rock con la cinematografía. La fascinación del
público por las películas con rock n´ roll
ha llevado a la realización de documentales sobre estrellas
del género
(films sobre Beach Boys, Sex Pistols, Jimi Hendrix, U2, The
Greatful Dead, Chuck Berry, y la escena punk de fines de los
´70s de Londres y Nueva York); grandes oportunidades actorales
para los artistas pop (Paul Simon en One Trick Pony,
o Madonna en Body Of Evidence); cintas sobre festivales
y conciertos (Woodstock, Let´s Spend The Night
Together de los Stones); películas emocionalmente
dirigidas por sus rockeras bandas de sonido (Pat Garret &
Billy The Kid, Apocalypse Now), preventivas fábulas
de rock (Stardust, The Five Heartbeats); películas
propias de los estrellas de rock (Frank Zappa: 200 Motels,
Bob Dylan: Renaldo & Clara); y ambiciosas obras de
arte construidas en base a la música (Jean-Luc Godard:
Sympathy For The Devil, Ken Russell: Tommy).
Ciertamente,
las películas han ganado mucho espacio mediante el rock,
quizás por las tribales escenas de jóvenes contestatarios.
Desde la fórmula de las fiestas en la playa de los 60´
hasta la reciente cultura post-moderna/junk de las comedias
como El Mundo Según Wayne o
Cabezas
Huecas, los jóvenes se han visto reflejados tanto
en las realizaciones de Hollywood como las británicas.
American
International Pictures, por ejemplo, se anticipó a otras
compañías de la costa oeste inspiradas por el
éxito de Gidget (1959) y Where The Boys Are.
Muchas de las realizaciones de AIP estaban protagonizadas por
la aparentemente inseparable pareja de cantantes, Annette Funicello
y Frankie Avalon (Beach Party, Pajama Party).
El
movimiento joven se impulsó así mismo a través
de memorables trabajos como la saga surf de Bruce Brown en 1966,
Endless Summer, Alienation parable de 1969 de Dennis
Hopper, Easy Rider, el drama disco Fiebre de Sábado
Por La Noche de John Badham, la comedia bronx-italiana The
Wanderers de 1979 de Philip Kaufman, Rasta-gangsta vehicle
de Jimmy Cliff, The Harder They Come, las modernas historias
de Franc Roddam de 1979 inspirado en el album de The Who con
el mismo nombre, Quadrophenia, comedias de mediados de
los 80 como Sixteen Candles and Pretty In Pink, y las
memorias de Richard Linklater de 1993, reflejaban la supervivencia
y el simbolismo en los 70´.
Un
gran número de compañías crecieron en base
a films en los cuales participaban personajes del rock, haciendo
de sí mismos o interpretandootro papel. Algunos de esos
trabajos parecen ridículos en la actualidad pero en otros
tiempos resultaron ser entretenidos y en ocasiones, bastante
buenos para la época.
Richard Lester tomó el swing surrealista de mediados
de los 60´ y lo aplicó en los films de Los Beatles,
como A Hard Day´s Night o Help. Por aquellos
años, Los Beach Boys (en The Girls On The Beach),
Gerry y Los Peacemakers (en Ferry ´ Cross The Mersey),
Los Ramones (en Rock n´ Roll High School), Paul
McCartney (en Give My Regards To Broad Street) y Prince
(en Purple Rain), hicieron de ellos mismos en el cine.
Por
otra parte, Rick Nelson, Roy Orbinson, Ringo Starr, Harry Nilsson,
Iggy Pop, David Bowie, David Essex, Bob Dylan, Neil Young, Elvis
Costello,
Joan Jett, Joe Strummer, K.d. lang, Tom Petty, todos ellos también
fueron partícipes protagonizando dramas o comedias.
En
el caso de Elvis Presley, la mayoría de sus apariciones
en escena (33 películas en total), encuentran al famoso
artista, cantando en películas que van de una tediosa
gama de interpretaciones (Harum Scarum) a realizaciones
excitantes (Jailhouse Rock). Elvis siempre quiso ser
tomado en serio como actor, aunque su larga trayectoria como
tal (1956-69) fue extensa y decepcionante.
Mientras
la primera generación de los fanáticos del rock
envejecía en los 70´ y los 80´, la biografía
de este género se enriquecía. Entre las mejores
realizaciones biográficas se encuentran The Buddy
Holly Story de Steve Rash, la interpretación de Val
Kilmer como Jim Morrison en la controvertida The Doors
de Oliver Stone, The King de John Carpenter,
Jerry
Lee Lewis interpretado por Dennis Quaid en Great Balls Of
Fire, Ritchie Valens en la movida La Bamba, John
Lennon en BackBeat, y Los Sex Pistols en Sid &
Nancy de Alex Cox.
La
influencia emocional del rock en varias generaciones de realizadores
dio el paso a la filmación de películas melancólicas.
El profundo sentimentalismo de la cinta biográfica de
Alan Freed de 1978, American Hot Wax, tiene mucho que ver con
la liberación, el espíritu experimental del temprano
rock n´roll. El film The Hours And Times (1991)
de Christopher Munch es una obsesionada especulación
acerca de la relación entre Lennon y el manager de Los
Beatles, Brian Epstein; hasta Forrest Gump dirigida por
Robert Zemeckis tuvo un destello de nostalgia cuando reprodujo
la primera aparición de Los Beatles en el show de Ed
Sullivan.
También
vale destacar Streets Of Fire (1984), película
de Walter Hill, y Crossroads del mismo director, en la
que sobresalen raíces míticas del blues y del
rock. Aunque las dos fueron un fiasco, se atrevieron a
destapar
los sueños del género. Además, extraordinarios
directores como Martin Scorcese y George Lucas, cambiaron literalmente
el cine para siempre con sus respectivas memorias de 1973, Mean
Streets y American Graffiti.
Con
la presencia de fanáticos del rock en los controles de
los medios de comunicación de masas, las películas
y la moderna música popular tuvieron mayor probabilidad
de hacer converger a un público heterogéneo.
Tanto el crecimiento del rock como el de las películas
que lo involucran, forman parte de la herencia expansiva de
la música universal.
