"Somos
rufianes melancólicos"
Tierra
de Fuego es una de las bandas más prometedoras del rock
under nacional. Aquí, Fernando (Voz, guitarra), Ignacio
(Bajo) y Agustín (Batería) cuentan su historia,
presente y las dificultades de ser una banda under.
¿Cómo
y cuando se formó la banda?
Fernando:
A
fines de 1996, principios de 1997. Al principio hacíamos
música instrumental y éramos un trío. Después
llegó Diego (Natalio) pero ahora somos un trío
otra vez.
Agustín:
Empezamos de casualidad. Nos juntamos por afinidad musical.
¿A
qué se debe el nombre de la agrupación?
Ignacio:
Hay que ser sinceros. Estábamos un día sentados,
pensando y no se nos ocurría nada. Y nos gustaban un
montón de provincias (risas). Pensamos en Santa Fe, pero
no teníamos gorros tejanos, no éramos Bon Jovi.
Santa Cruz, demasiado religioso. No era por las provincias en
sí, pero salió con ese raye.
Fernando:
Entonces surgió una historia. Yo había subido
a un camión de gallinas y había un chileno que
me decía que tenía una empresa y quería
llegar a Tierra del Fuego para poner el negocio. Yo también
quería llegar pero no tenía un mango. Y en el
momento, Tierra del Fuego surgió como un lugar al que
había que llegar, un fin. Le sacamos la ele para no relacionarlo
tanto con la provincia en sí.
Agustín:
Siempre estamos en búsqueda de algo. Ya sea musical,
una sensación, una textura. Generar algo con la música.
Hablando
de viajes, destinos, ¿No hacen un rock rutero?
Fernando:
Sí, totalmente. Lo que pasa que los tres nos criamos
escuchando hard rock de los '80. Después, a medida que
cada uno fue estudiando y evolucionando en su instrumento, empezamos
a descubrir que hay un montón de otras cosas. Pero esa
vena de los 16, te queda siempre y la vas a escuchar. Por ahí
cada uno de nosotros escucha jazz o música que no tiene
nada que ver con lo que tocamos, pero es como la primera novia,
son cosas que te marcan.
Agustín:
También tiene que ver un poco con el instrumento. Yo
estoy unpoco más abocado a encontrar nuevos estilos porque
la batería y la percusión te obligan. Más
que nada por la monotonía, el aprendizaje es así.
A mi me gusta más la samba o la bossa nova que a ellos.
Cosas que no tienen nada que ver con Tierra de Fuego.
Fernando: Entonces abrimos un poco
el juego. Lo que tiene el rock es que te da lugar para meter
cualquier cosa. Vos estás tocando en un cuarteto de jazz
y no podés distorsionar guitarras porque te rajan a patadas.
Pero en el medio de un tema de rock, podés hacer cualquier
cosa.
Agustín:
O por lo menos en el tipo de rock que tocamos nosotros, porque
el rock no es tan democrático como el jazz. En el jazz
se puede volar, es una música más abierta. De
hecho, en el jazz contemporáneo, las fusiones son miles.
Las
letras también tienen que ver con esto. Cuentan muchas
historias de viajes o historias de vida.
Fernando:
Es que en el fondo, los mejores momentos que recordás
quizás son esos. Si te ponés a hilar fino en tu
propia vida, descubrís que los momentos más lindos
son por ahí en el medio de Balcarce, en un micro. Te
volvías de lo que considerabas el mejor verano de tu
vida. Entonces, el camino y la ruta siempre están asociados
a los mejores y los peores
momentos.
Al viajar te encontrás muchas cosas diferentes. Los mentirosos
más grandes que puedas conocer en la vida te los vas
a cruzar en la ruta. Hasta el remisero de acá a la esquina
que te cuenta que era el dueño de Mc Donnald's y de pronto
maneja un remís. Particularmente, lo que me interesa
despertar es la nostalgia de ese momento en el otro. La nostalgia
buena y mala.
No nos interesa bajar líneas políticas, no porque
seamos tan frívolos para no darnos cuenta de las cosas
que pasan, sino porque en la letra y en la música ocupa
otro lugar. Yo no quiero venderle un panfleto a nadie. Hay grupos
como Bersuit Vergarabat que lo hacen mucho mejor que nosotros
porque les interesa. Hay bandas para todo.
Agustín: Somos los tres
muy nostálgicos, por no decir melancólicos. Seríamos
rufianes melancólicos. De hecho yo lo aplico con la batería,
no sé cómo.
Los tres se llevan muy bien, pero más allá de
eso, tienen puntos en común, se relacionan bien musicalmente.
Fernando:
Sí, con los músicos que estuvimos siempre hubo
muy buena onda pero de alguna forma siempre sobraban por la
química musical que tenemos. Es extraño, porque
nos conocemos de toda la vida sin conocernos. Mi hermano iba
al colegio con Agustín y nuestros padres hablaron mil
veces mientras nosotros éramos chicos. Pero desde el
primer día que nos juntamos a tocar, encajamos. Y es
el día de hoy que nos miramos y sabemos lo que vamos
a hacer. Somos la banda ideal para zafar del error. Somos enmascaradores
de errores por la química que tenemos.
Agustín:
Pero tiene que ver más allá de las personalidades,
porque somos totalmente distintos. De hecho, muchas veces nos
cuesta decirnos las cosas por nuestras personalidades. Pero
dijimos, "A la mierda con eso y toquemos". Ahí
nos unimos de vuelta.
Fernando:
Nos pasa al revés de lo que le pasa a todo el mundo.
Hay bandas donde los integrantes se conocen desde chicos y son
amigos. Y quizás son muy iguales pero musicalmente les
cuesta funcionar y les lleva mucho tiempo encastrar la banda.
A nosotros nos pasa todo lo contrario, somos los tres diferentes
pero la banda está encastrada desde un principio. Las
diferencias nos enriquecen.
¿Cómo se sienten con el mote de power trío?
Ignacio:
Está bueno. Somos tres personas a las que golpearías
muy fácilmente pero con los instrumentos no es así.
Tenemos una fuerza increíble.
Agustín:
Cuando estamos arriba del escenario, es como un papel que estamos
representando y es imposible salir de ahí hasta que terminemos.
Es una comunión entre los tres y que también pretendemos
con la gente que nos viene a ver. Es el tipo que dice, "mirá,
el batero está tocando funk y el otro toca heavy".
Y es todo una sola cosa.
Fernando:
Vos podés ir a vernos y decir que sonamos más
fuerte, claro o desprolijo, pero generalmente la gente no se
va defraudada. La idea es romperle la cabeza al que nos escucha,
no con volumen sino con actitud.
A mi no me jode lo del power trío. Es más, la
idea es mantener la esencia de la banda como un trío
y sumar cosas. Eso no significa que no suba alguien en vivo.
Un tecladista nos vendría bien en algunas cosas, pero
no sentimos que haya necesidad de incorporar otra persona a
la banda. Es un triángulo perfecto y poner otra persona
es como abrir más las cosas y joder lo otro.
¿Cuáles
son sus influencias musicales?
Agustín:
Hay infinidades de influencias y cada uno te va a decir algo
distinto.
Fernando: En la actualidad, nuestras
principales influencias son The Black Crowes, Tom Petty, Tom
Waits, Lou Reed y todo lo que venga por ese lado.
Agustín: Fundamentalmente
rock. Pero después está la faceta heavy metal,
más progresiva. Yo pasé por muchas influencias
como el jazz. Cada uno tiene influencias más puntuales.
¿Cuáles son los beneficios
y dificultades de ser una banda under?
Fernando: Como beneficio,
podemos hacer lo que se nos canta. En un momento tuvimos un
contrato con unos pibes que organizaban shows y fue un error.
De todas formas, la artística jamás se tocó.
Qué temas ponés, cómo los ponés,
cómo los grabás, la tapa del disco y los derechos
de autor, siempre lo decidimos nosotros. Solamente les dábamos
la exclusividad de tocar en sus eventos. La situación
tuvo momentos malos y buenos y nos sirvió de aprendizaje.
Lo positivo es que no viene ningún productor a decirnos
"Este tema sí y éste no, cambien este músico...".
Grabamos cuando queremos, como queremos. No es que tengamos
la independencia como un estilo de vida, como una bandera. Somos
independientes porque no nos convence muchos de los manejos
del rock.
La
desventaja es que todo cuesta mucho porque dependés únicamente
de vos. No hay nadie que mueva un dedo por vos. Pero bueno,
nosotros somos de la idea de llegar lo suficientemente fuertes
al momento en que alguien se empiece a interesar por nosotros
comercialmente. No somos tan estúpidos como para que
mañana venga BMG, Polygram o Sony con esos contratos
de mierda por quince años y firmemos y nos congelen.
No vamos a hacer eso porque no ganamos nada. No nos sirve de
nada estar una semana en la Rock & Pop y que nos caguen
la banda. Llega un momento en que nosotros queremos dedicarnos
a la música y que haya un tipo o varios que se ocupen
de lo otro. Poder salir al escenario y tener todo puesto. Pero
para tener eso hay que ceder varias cosas. Muchas bandas prefieren
hacer todo de una y no se dan cuenta de lo perjudicial que es.
Podés ceder un porcentaje de tus derechos de autor para
que te pasen en la radio, no me parece mal. Pero si cedés
todo los derechos únicamente para que te editen un disco,
no tiene ningún sentido. Esas cosas no las vamos a hacer
ni hoy, ni en diez años. Sabés cuántas
bandas cagaron.
Muchas bandas que están surgiendo,
sólo hacen covers o parecen hacer más de lo mismo,
¿Qué detalles les harían pensar que son
una banda auténtica u original?
Fernando:
A nivel género nosotros no inventamos nada Ponés
cualquier disco de la década del '70 y vas a escuchar
un motón de cosas que hacemos. Son nuestras influencias
innegables. Lo que sí hacemos, son las canciones que
nos gustaría escuchar y no escuchamos. Estilísticamente
quizás nuestra música se asemeje a Divididos.
Cuando nos dicen que sonamos como ellos, agradezco. Pero cuando
dicen que nos parecemos a Mancha de Rolando, los cagaría
a trompadas. Está todo bien, esto es sin agredir, pero
preferimos ciertas comparaciones y no otras.
Incluso, tu voz es parecida a la de Mollo.
Fernando: A mí me
pasa lo que probablemente le pasó a muchos músicos
en su momento. Mollo no es cantante, es músico. Empezó
a cantar por necesidad y terminó cantando bien. Bueno,
yo tampoco soy cantante.
Ignacio:
Creemos en todas las canciones que hacemos y no tocamos ninguna
canción que no te rompa la cabeza, o por lo menos es
lo que intentamos.
Fernando:
Somos concientes de que no inventamos la pólvora, usamos
los mismos tres acordes que usa todo el mundo. Pero tratamos
de que cada instrumento tenga presencia y que lo respalde cierta
musicalidad. No nos creemos la súper banda, pero ¿cuántos
grupos podés escuchar que sean virtuosos, que, salvo
Divididos, tengan un solo de batería, bajo y guitarra?
Los solos de guitarra están completamente enajenados
de las bandas, pero no porque el nuevo sonido sea así,
sino porque los tipos ya ni se calientan en ponerse a "pelar".
Te dicen "toco poco pero con sentimiento", y es porque
no pueden tocar nada.
¿El nuevo álbum sigue la
línea del anterior?
Fernando: Este disco se
trabajó más en conjunto. El primer material limó
las asperezas, porque cada uno trajo lo suyo y se aferró
a eso. En este disco buscamos más espacio conciente e
inconscientemente. El 80 % lo hicimos en la casa de Ignacio
y Agustín. Eso nos dio el espacio y tiempo que no te
da la sala de ensayo. La sala es para limar los detalles, porque
no te permite nada.
Agustín: En nuestra casa
creamos los temas, les damos forma y nos fundimos. Vamos a la
sala para ponerlo en vivo.
Fernando:
Nos dimos cuenta que el primer disco lo hicimos a las patadas.
El álbum es un golpe seco, lo podés escuchar de
punta a punta, es como si fuera un solo tema. Es más
conceptual en el sentido de la estética. En este segundo
disco va haber una artística más libre, no sabemos
cómo va a ser la tapa. Estamos pensando en plantear una
tapa que no tenga absolutamente nada que ver con el disco para
generar artísticamente dos cosas diferentes: Por un lado
la gráfica y por el otro, la música. Puede ser
que hagamos una tapa completamente blanca con un dibujo en negro
en el medio o una tipo King Crimson llena de colores y soles
que salgan de las montañas. En el primero sabíamos
que queríamos algo más urbano y oscuro. Este disco
es mucha más relajado.
