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Cómo tocar en vivo y no morir en el intento.

El panorama de lugares de la escena musical del under porteño. Diferentes variantes y precios para concretar un show en vivo. Opinan los músicos.



"El dueño del boliche dice siempre así: la mitad para vos la mitad para mí", manifiesta la canción titulada Vamo´ y vamo´ del grupo La Mississippi, en referencia a sus primeros pasos en la escena musical. En el siglo XXI, la realidad es totalmente distinta.

En tiempos de crisis económica, los nuevos grupos musicales encuentran el camino hacia el éxito cada vez más obstaculizado. El talento, la iniciativa y las ganas de expresarse a través de una de las muchas formas que tiene el arte ya no son suficientes ni siquiera para concretar una presentación en vivo en algún local de la Capital.

El gran problema que se les presenta a los integrantes de bandas nuevas es el financiamiento de los recitales. Hoy en día, en la mayoría de los lugares donde se puede hacer un show, los conjuntos deben pagar un precio que promedia los 150 pesos por una hora de concierto.

En el barrio de Flores, el local Via Cerino (Segurola 73) ofrece todo con respecto al sonido e iluminación y hasta permiten a los grupos grabar el recital en compact y video por un precio de 150 pesos. Las entradas son vendidas por las bandas, quienes se quedan con la recaudación. A su vez, el público debe consumir de manera obligatoria por un monto equivalente a 3 pesos. Los únicos que pueden salir perjudicados en este tipo de transacciones son los protagonistas de la escena, que suben al escenario y permiten que el local trabaje.

En La Colorada (Yerbal y Rojas, Caballito) -muy conocido lugar de la escena under del rock- el arreglo económico con las bandas varía según el horario en que se quiera presentar un show. Los precios van desde 150 (show a las 20 hs) hasta 300 pesos (a la 1 hs). La consumición es obligatoria y los costos respectivos a sonido e iluminación corren por cuenta del lugar.

Con el mismo sistema se manejan locales como El duende (Avenida Rivadavia 8216, Flores), Montana (Francisco Beiró 3187, Villa Devoto), Loca Bohemia (Avenida La Plata 727, Caballito) y El Marquee (Honduras 5335, Palermo), entre otros.

"Poner tanta cantidad de plata para tocar es una gran cagada. Además, si tenés un sonido propio y querés usarlo, en la mayoría de los lugares no te dejan", comentó Gustavo Jove, quien además de ser el baterista del grupo Las Pelotas toca en una banda under llamada Tu Hormona. Con respecto a su experiencia con éste último conjunto agregó: "Día a día convivo con los problemas de y dificultades de trabajar con una banda nueva. Encima, si querés tocar con un precio de entrada súper accesible o gratis no te dejan o, por la plata que te piden los boliches, resulta imposible".

Pero pagar para tocar no es la única opción que tienen los grupos. Existen lugares donde las bandas no deben desembolsar ninguna cantidad de dinero para concretar una función pero tampoco se llevan ningún rédito económico. La base de este sistema, según quienes lo implementan, recae en averiguar si el conjunto en cuestión tiene convocatoria suficiente como para que en una eventual futura presentación se puedan compartir las ganancias sin que ninguna de las partes involucradas salga perjudicada. En Flores, el local Planta Alta (Avenida Rivadavia al 7600, Flores) utiliza este sistema.

Otra de las opciones puede ser la que plantean pubs como Don Corleone (Benito Juárez 3274, Villa Devoto) y Tabasco (José Marti 17, Flores): las bandas no pagan nada y el público que asista debe pagar un ticket que promedia los 3 pesos. Una vez que la recaudación de las entradas supere los 120 pesos, lo que queda se lo lleva la banda. Esta parece ser la salida más económica en caso que los protagonistas del show pretendan llevarse algún beneficio económico.

"A nosotros no nos parece para nada bien que una banda nueva tenga que pagar entre 100 y 300 pesos para poder presentarse en un lugar. Somos los primeros en decirle a los chicos que nos vienen a ver que nunca paguen para tocar", sostuvo Adrián Herrera, primer guitarrista del grupo Blues Motel. También asegura que los grupos "no sólo no recuperan la inversión sino que caen en manos de bolicheros que no tienen problema en hacerlos tocar con 50 bandas a cualquier hora y con un sonido muy malo".

En comparación con los comienzos de su banda, Herrera afirma que "el panorama no cambió mucho; siempre hubo gente que vive a costa de los sueños de las banditas que sólo quieren tocar y no se dan cuenta de muchas cosas".

A modo de solución, el guitarrista propone una alternativa: "Armar una movida propia. Siempre pueden juntarse con un par de grupos que conozcan, alquilar un teatrito y organizar una fecha todos juntos. Por ahí es más trabajoso pero van a estar más cómodos y en este caso sí les puede quedar un billete si todo sale bien".

La variante que introduce Herrera consiste en armar un "festival" independiente con varias bandas. Para la realización de este tipo de shows es necesario alquilar alguna sala o teatro. Es la más arriesgada de todas las apuestas que puede hacer un grupo pero, a su vez, es la que -a priori- más ventajas ofrece.

En este último caso, la banda organizadora es quien maneja todos los hilos de la presentación. No existe participación de terceros en ningún aspecto. El grupo organizador será quien decida el valor de las entradas, la distribución del dinero recaudado, qué grupos participarán del "festival" y la duración del show de cada uno de los conjuntos involucrados. Además, serán responsables de la amplificación del sonido y la iluminación del espectáculo.

En el barrio de Once se encuentra el Teatro Actos (Urquiza 124) y es uno de los lugares que puede servir como infraestructura para un espectáculo de estas características. Esta sala posee una capacidad de 150 personas. Para poder armar uno de estos mini festivales, el lugar exige un seguro de 150 pesos por adelantado y, además, atesoran el 30 por ciento de la recaudación del día del show.

Un sistema similar utiliza el Teatro de la Fábula (Agüero 444) del barrio del Abasto. La única diferencia recae en que son menores el precio del alquiler (100 pesos) y la capacidad (100 personas). Otros lugares que se manejan con estos arreglos son Megafón (Chacabuco al 1000, San Telmo) y el Teatro El Quijote (Avenida Independencia al 4000).

En un espectáculo organizado de manera independiente no se pueden dejar de lado los costos del sonido y la iluminación, ya que corren por cuenta de los organizadores del evento.

Según la empresa de audio e iluminación Show Room, el precio del alquiler de un sistema de alta definición, con monitoreo para escenario, micrófonos de primera línea, operador de consola y flete, rondaría los 300 pesos. A todo esto, se le sumaría un monto de 50 pesos más en lo que respecta al sistema de iluminación. Toda esta tecnología está pensada para un banda base que cuenta con dos guitarras, bajo, batería y tres voces.

Es posible encontrar sistemas de sonido e iluminación para un espectáculo independiente de menor costo aunque este ahorro se verá reflejado en una menor calidad de la tecnología utilizada que, a su vez, influirá directamente en el nivel que tendrá la performance de la banda sobre el escenario.

Dentro de este mismo sistema organizativo existe una variante que consiste en llevar a cabo un festival de mayor dimensión. La idea consiste en convocar tres bandas que reúnan un mínimo de 500 personas. En Capital, una sala llamada El Sótano de Unione e Benevolenza (Presidente Perón 1372) ofrece las comodidades a nivel organizativo e infraestructura como para organizar un show de éstas características. Además, el lugar se hace cargo del sonido. El monto a cubrir es de 750 pesos, lo que hace un total de 250 por banda.

La distancia que existe entre un grupo musical y el éxito económico es cada vez mayor. Se acabaron los tiempos en que subir a un escenario a ofrecer un espectáculo musical era sinónimo de dinero, éxito y popularidad. Aunque, afortunadamente, existen muchas personas que no quieren dejar de creer que es posible vivir de la música, a pesar de que la realidad sólo se ocupe de poner piedras en el camino.

Para llegar a hacer un Obras o un Cemento, es necesario que todos los que quieran mostrar lo que hacen sepan sortear los obstáculos que encuentren a la hora de hacer su presentación en la escena musical porteña.

La canción Vamo´ y vamo´ de La Mississipi no pierde actualidad porque -a pesar de relatar lo sucedido hace más de diez años- termina con la categórica frase: "La historia se repite una y otra vez; la gente ya se fue y la plata ¿dónde está?".


 

Juan Ignacio Borsato
jiborsato@lacorchea.com


 

 

     
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